A dar vueltas con las locas
En tiempos de miedo y
silencio había un grito mudo.
Un grito que se veía,
que crecía.
No he sabido por qué me sumé aquel día jueves a dar vueltas
con las locas.
No lo he sabido hasta hoy.
Mi tía Blanca Claudina, era de esas mujeres que tienen más
hijos que una madre. De esas personas que educan con el ejemplo.
Una tarde al llegar
hasta su casa la vi preparar
su bolsito negro : puso pañuelos, un paraguas y sacó un pañal que yo
había visto que ella misma había hecho.
Se puso sus zapatillas , se alisó la falda y antes de salir se dio vuelta
como quien se despide de la casa .
Donde va la tía?
Pregunté.
A dar vueltas con las locas , me dijeron.
No sé , pero yo sabía
quiénes eran las locas, las que buscan a sus hijos perdidos.
En ese instante decidí sumarme a la ronda de los jueves en la
plaza San Martin.
Yo voy con vos, tía. Declaré con una firmeza que ni mi madre
hubiera podido impedir que fuese.
Sentí que la soledad , el silencio y ese miedo constante que
cubría el mundo se corría por un rato.
En la plaza , del brazo de
mi tía dábamos vueltas al monumento de San Martín, detrás de otras
mujeres que iban solas en un peregrinar
circular .
La cita era a las cinco de la tarde me parece.
Del trajinar de la calle iban surgiendo mujeres que
ingresaban al circulo y se ponían sus pañales blancos sobre la cabeza.
Cada semana había más.
La gente miraba desde las escalinatas de la catedral, otros
pasaban como si no vieran.
Así sentí el silencioso grito que inundaba la plaza, que
crecía, que me estallaba dentro.
Durante años he recordado
la fuerza del sostén de las manos
de mi tía y su repuesta a mi pregunta ¿ por qué les dicen locas?
No son locas, son mujeres ,
son madres, son abuelas que
buscan a sus hijos, sus hermanos, sus nietos.
Y aunque mi tía nunca tuvo hijos, ni se casó, caminaba con ellas.
Volví varias veces con ella a dar vueltas con las locas.
Yo también buscaba .
Hoy , casi treinta y pico de años después supe al fin porque me sentí menos sola aquel
día.
Buscaba aquellos ojos dulces y traviesos de un niño de 10
años que había prometido darme un beso años atrás y que nunca volvió a cruzarse
conmigo después de una racia en su calle.
recuerdo haber acompañado
a mi tía Blanca a la plaza san martin en cba , algunos jueves y agarradas de
las manos con fuerza sujetando el miedo, acompañbamos a las "locas"