domingo, 22 de marzo de 2015

La "guerra"-relato2


Inocentes ,sentados frente a la tele, mirábamos exhortos los capítulos de la serie Combate.
Nos acostumbrábamos a la muerte  sin reparos.
En la calle, las siestas parecían tranquilas .
 Los adultos conversaban en la sobremesa familiar.
Sin tener la menor idea de las asociaciones posibles , sí sabíamos de guerras, de combates , de estrategias de ataque, de uniformes , de espías , de mensajes cifrados, de lenguaje  y jerga de militares , de soldados.
Sabíamos que en las calles , después del toque de queda ,el capítulo diario del combate se iniciaba.
Escindíamos el miedo , todo era como una película en vivo.
Estábamos acostumbrados a la metralla , a las granadas , a los fusiles, a los falcon verdes, al sonido de las botas, de la marcha de los soldados corriendo por las calles, a los camiones, a los carros celulares,  a las barricadas, a las bombas, a las detenciones , a los fusilamientos.
En la tele  alguna noticia declaraba …”a los detenidos se les aplicó la ley de fuga..” y se veían imágenes de gente que caía , de los soldados arrastrándolos, sonaba una marcha militar .
Más allá del silencio de los pensamientos , los niños corríamos , jugábamos  rodeados  de indiferencia,  pero  la guerra terrorífica (del Estado)  estaba allí.
Quién no hubiera hecho cualquier cosa por la figurita difícil, por no perderse un capítulo de su serie favorita?
 Imagínense el poder  que puede sentir un niño travieso , inteligente que supo hilvanar los dichos  que escuchara de aquí  o de allá.
La verdad?  no sé cómo lo supimos , pero lo supimos.
“Esta noche a  las seis operativo”.

Esta noche habría “guerra” ,en el campo  de atrás de  nuestra casa. Descenderían  los helicópteros , esos grandotes , verde oscuro, que tienen las puertas abiertas y que traen soldados.
Desde la terraza de nuestra casa teníamos un lugar privilegiado, mejor que  el autocine, sin cortes, podíamos ver la guerra!!  Era como ver “Combate” en vivo!! Los chicos de la pandilla querían asistir a la “función” .
No  teníamos conciencia de que se trataba de un hecho verdadero, que los tiros , las balas , los gritos… eran reales.
Preparamos las entradas, calculamos cuánto podían pagar nuestros vecinos, el valor de una factura , de un criollito , de unas galletitas manon?
Además teníamos que sortear el obstáculo del toque de queda.
La pandilla entera quería venir al “cine” improvisado en las escaleras hacia la terraza, en la terraza entraban todos , pero los soldados nos podían ver, en cambio ,desde los tres últimos escalones ,antes de llegar al techo , podíamos camuflarnos entre las ramas de la acacia de mi patio.
Sólo había lugar seguro para seis, dos éramos nosotros , mi hermano mayor y yo . a mi hermanita no la dejamos subir para que dejara lugar a nuestros amigos.
Estaba todo listo: la contraseña para entrar : “tatararata… balá” en el portón del garage, la pintura de camuflaje  betún de los zapatos marrones del colegio, y después escabullirnos de la mirada de mi madre hacia el  fondo , ubicarse silenciosos y esperar.
Mientras , les serviríamos  un vaso de limonada y un criollito ,lo que habían pagado como entrada.
Casi con culpa de haber asistido a aquél macabro espectáculo recuerdo haberles cobrado entrada a los demás  niños  del barrio para ver  la guerra.
Mi hermanita  insistía en que también quería camuflaje , rompió su alcancía , nos ofreció su osito mientras decía “yo también quiero ver combate”.
La engañamos, la dejamos en el dormitorio con una misión: cuidar que el enano- mi hermanito menor de apenas tres  años – no saliera y no subiera el primer escalón de la escalera. Él tenía “denegado el paso”  “si avanza centinela abrirá fuego!”  le decía mi hermana.
El público ya estaba ubicado, algunos se quejaban por las ramas de la acacia que no permitían ver a pleno, pero entendieron que debíamos permanecer ocultos observando .
Esperábamos.
Mi hermano mayor había robado  el reloj despertador para saber cuando eran las seis. El improvisado público se ponía ansioso .
Cuando bajó el sol se sintió el crepitar de  los helicópteros .  comenzó la guerra! anunció mi hermano. Shhh
Recuerdo el ruido de las botas al bajar en el campito de las monjas , las voces de mando, las luces de las ráfagas de metrallas sobre las casas que alcanzábamos a divisar en la calle Vieytes.
Era igual a combate!!
En eso ,mi hermanita apareció en la escalera , el enano que chillaba porque quería subir , mi perro que comenzó a ladrar , el susto  de mi madre  , el miedo intenso de que los soldados nos vieran que se me metió por los huesos como un frío pavoroso.
En un santiamén las cosas habían cambiado, ya no era una película allá  en la calle contigua, los soldados nos habían visto y ahora nosotros éramos sus enemigos!
Sentí  que mi madre me arrastraba  del brazo mientras mis ojos estaban pegados a  una imagen que aún no logro olvidar: los soldados rompiendo las puertas a patadas , ráfagas de metralla  y personas que sacaban a rastras de sus casas .
Todos huíamos hacia dentro.  Mis  amiguitos  despavoridos obedecían al “cuerpo a tierra”, lanzado por mi hermano, escondiéndose en el lavadero.
Aún me estremece la adrenalina , el susto y el miedo. Los ojos de mi madre que nos reclamaban algo, no sé qué , pero tenía miedo.

Nos puso en penitencia, nos bañó con algo que olía muy fuerte  para sacar el betún del camuflaje  y nos interrogó llorando: qué estaban haciendo?! Hay toque de queda!

2 comentarios:

  1. ayer mis alumnos de diez años me decían: no tengas vergüenza ,eras una niña,vos no tenías la culpa de lo que hacían los dictadores.

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  2. un policía le había dicho a mi papá que había "zona liberada" ese día ,eso significaba que la policía no intervendría cuando la gente llamara pidiendo auxilio ante los secuestros.

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